“Polvo eres, y al polvo volverás”

03:58 am

Estamos a 2 minutos de partir y estoy más nervioso que nunca. Me atrasé un poco y ahora estoy pagando las consecuencias. Ya estamos en San Carlos de Apoqiundo pero la manguera de mi bolsa de hidratación está rota. Mis padres quienes como siempre me fueron a acompañar me tratan ayudar en lo que pueden, mi viejo repara la manguera a lo MacGyver y mi viejita me calma y me aconseja respirar muy hondo, pero mi mente está en blanco.

03:59 am

El animador pide a los corredores que nos acerquemos a la salida, pero yo no puedo ir por que ahora mi rebelde número (193) no quiere irse conmigo. Diablos!!! esto no está partiendo bien. El amigo del stand Petzl nos regala una tira plástica con la que atar nuevamente el numero a mi short mientras la cuenta regresiva llega a cero.

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Yo soy el que no sale en la foto

Largada

04:00 am y la carrera comienza mientras yo, atrás de todo este frenético movimiento me despido apurado de mis viejos y doy ese primer paso, y luego el otro. Empiezo a correr detrás de los compañeros de travesía que ya partieron rumbo al cerro. Sobre la marcha enciendo mi linterna frontal pero esta no reacciona. ¿Es una broma? pero si la he probado mil veces, la probé cuando llegué con las nuevas pilas. Están sueltas, así que las saco y las pongo nuevamente mientras dejamos el cemento y entramos en territorio trail pensando en que nada podrá detenerme.

La ansiada luz blanca se enciende y comenzamos a subir, bordeamos el cerro y pasamos bajo a una enorme torre eléctrica. Se oye agua, junto al sendero un canal de regadío viaja a toda velocidad cerro abajo, el sonido es agradable y tranquilizador. Amo correr de noche por lugares desconocidos así que comienzo a relajarme, a dejarme llevar por el camino, tomo mi 1er gel con un poco de agua y  amparado por la oscuridad pronto llego hasta el PC1.

PC1 – Monolito #1 (13k)

Una parada corta pero sirve para hablar con alguien luego de los nervios iniciales. Recargo isotónica, como un poco de naranja y algo de plátano (lo mismo que haría en cada puesto). Llegando en sentido contrario aparecen un par de corredores de los 160k y les doy ánimos mientras me preparo para dejar el primer punto rumbo al parque aguas de Ramón.

Comenzamos a hablar en las subidas, conozco gente nueva sin parar de avanzar. Chilenos de regiones, argentinos y algún brasileño. Tras la montaña el cielo es azul y hacia la ciudad el cielo es rojo, es un momento hermoso. Ya va a amanecer, la bajada al parque es muy entretenida, apago mi linterna y vuelo por angostos senderos oyendo a lo lejos la caída de agua que visitaré más tarde. La bajada se siente larga hasta llegar a la entrada del parque. Me siento fantástico, he ido de a poco recuperando posiciones. Justo antes de llegar al PC2 hay que mojarse los pies hasta los tobillos y atravesar el riachuelo.

PC2 – Aguas de Ramón (26k)

Está nublado pero los muchachos del puesto tienen sopa caliente, me siento un momento a disfrutar de ese manjar mientras tiro la talla como siempre. El ánimo va bien pese a que los pies van mojados. Hay que seguir. La vuelta hacia el salto se hace lenta con tanta subida, cuesta tomar ritmo y el falso plano y la soledad se vuelven la tónica hasta llegar al río.

Avanzo, las piernas van bien y solo vivo el momento corriendo a mi ritmo. Más subidas, más falso plano. Tomo mi 3er gel y alcanzo un corredor, le pregunto la hora y le comento que es un día fantástico para correr. Al fin bajamos la quebrada y cruzamos el riachuelo nuevamente. Subo enérgicamente y al llegar arriba el cielo abre y el sol ilumina el bello salto de Apoquindo. Es toda una postal, pero rápido el sol se esconde nuevamente entre las nubes justo en el momento que llego al PC3 junto al viejo árbol que parece sacado de las películas de Tim Burton.

PC3 – Salto de Apoquindo (34k)

Es el Puesto más sencillo de todos pero el más eficiente. Las 3 chicas son muy simpáticas y rápidas para ayudarte con lo necesario darte ánimo e indicaciones. Entonces aparece el corredor argentino que me dice : “estamos a 45 minutos del corte ¿queda muy lejos el otro punto?” Y por 1a vez en la carrera me alarmé, le dije: “No soy bueno para los cálculos pero si no nos apuramos no llegamos le dije”. Noto su cara de preocupación cuando parte corriendo y voy tras él. conozco el camino, así que voy guiando algunos kilómetros hasta la subida donde se nos unen la argentina de las saucony peregrin y al amigo de las adidas. La subida es corta les digo, ya luego podremos volar, vamos a darlo todo que estamos justo en la hora.

Llegamos arriba y la vista es simplemente bella, de inmediato bajamos por ese zig zag técnico que rápidamente te va metiendo en los toboganes verticales rumbo al monolito otra vez. Casi al llegar me encuentro por fin con otro north face, Julio Cesar aparece delante mío  Sonrío y al bajar un poco ya estamos en el PC4. Llegué a 5 minutos del corte y no han pasado más de 30 competidores por aquí.

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PC4 – Monolito #2 (40k · Punto de Corte)

Hay mucha gente de la organización, se frotan las manos esperando las 10:40 am, la infame hora de corte, mientras yo me hidrato y me alimento. De a poco llega todo mi grupito de la subida. Aparece a toda velocidad el líder de los 10k y se equivoca de camino junto a nosotros. ¡Para el otro lado Eliseo! le grito. Uno de los chichos del punto me reconocía, me nombró todas las carreras que el había trabajado y en todas había estado yo, eso subió mi ánimo y me predispuso para continuar con la 2a mitad de la carrera con todo.

Comenzamos a subir hacia el cerro provincia y me siento bien, recuerdo el entrenamiento en estos lugares, no camino tanto en esta subida, pero solo he pasado la mitad de la carrera y hay que guardar piernas hasta alto el Naranjo. Aparece el sol y la vista es espectacular allá arriba. Paso junto al gran árbol “Naranjo” donde hay algunos trekkeros , comienzo a bajar hacia Ñilhue, mucha tierra suelta, rocas, cactus, me voy a tierra. Caigo bien y llevo guantes, así que afortunadamente es solo un porrazo más. Retomo la bajada de a poco y paso junto a un par de hombres. ¡¡Por que tan leeeeento hombre!! yo solo me río y le contestó “Después le cuento” pensando en la caída que había tenido recién. “Vuele hacia abajo, vuele, vuele…”  las palabras del coach Cifu me dan alas y comienzo a bajar a toda velocidad entre los cactus.

Llegamos al plano y sigo adelantando corredores, y tras la curva aparecen los corredores de 50k frente a nosotros. Me encantó este tramo por que interactué mucho con la gente, saludé, di ánimos, conversé. Incluso aparecieron frente a mi Moises Jimenez y un poco más atras Luis Valle, los punteros de los 80k, así que entre tanto movimiento se me hizo corto el camino hasta el PC5.

PC5 – Ermita #1 (52k)

Aquí comienzo a beber Pepsi mientras uno de los corredores nos recuerda que el siguiente corte por horario esta a 6k y 1 hora para llegar (14:50). El chico del puesto nos dice que en ese corte hay hamburguesas, entonces abro los ojos, cargo mi botella con más pepsi y parto de inmediato en busca de ese oasis prometido. Muero por comer algo solido pero es hora de mi 5º gel.

No seguimos el caminito establecido y comenzamos a subir y bordear el cerro por un angosto sendero como de cabras. Resulta ser toda una subida dura, pero mis piernas van bien y el paisaje es hermoso, hay mucho verde y aparecen plantas exóticas mientras sigo avanzando y adelantando uno que otro compañero de travesía. Justo cuando estoy pensando que este sendero es innecesario, llegamos al punto más alto del cerro y a lo lejos, abajo se divisa un pequeño y colorido punto que es Antawaya, entonces la bajada se hace rápida y animada pensando en comer. Justo antes de llegar atravesamos el hermoso y transparente río Mapocho, me deleito con el agua helada hasta las rodillas por un minuto, que bien se siente. Al salir un camino de madera me lleva directo al oasis.

PC6 Antawaya (58k · Punto de corte)

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Estoy en el punto más alejado de la carrera y es fantástico. Hay fotos de corredor promedio, Hay música, hamburguesas, pizza y masajes. Tomo una hamburguesa y pido una bolsa con hielo para mi rodilla. Mientras mastico la comida converso con Loreto, Alberto, Julio y Juan Pablo sobre lo innecesario del último sendero, a mi me gustó la vista y no tener que repetir un camino, aunque la verdad este tramo con lluvia sería infernal, pues hay unos deslaves gigantes que cortaban el sendero y te llevaban directamente cerro abajo.

Estaban los chicos de 160k, pero ellos están en otra. Andrea que merodeaba inquieta el oasis como en un sueño y Rodrigo que no podía pisar pero no se iba a dar por vencido. Voy por otra hamburguesa y me cambio los calcetines, aún queda el retorno, ya todos se fueron, es momento de seguir.

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Aquí nace el río Mapocho y renazco yo

Cruzamos un puente colgante y un agradable bosque nos lleva donde nace el río Mapocho,  el agua es tan cristalina y pura y el sonido de su fluir agudo aún, un gran regalo para el espíritu. Pero repetir un camino siempre es más solitario y frío. Tomamos el camino principal y prontamente llegamos al siguiente punto.

PC7 – Ermita #2 (63)

Aquí estamos nuevamente, solo cargar Pepsi y partir a romper los límites. Desde ahora esto será la máxima distancia que haya corrido alguna vez y me siento feliz, se siente bien hacerlo. Al partir sigo remontando puestos mientras comienza el falso plano eterno, el camino es repetido de retorno hacia las varas, pero esta vez es diferente. Las nubes se juntan muy rápido en una masa negra sobre nuestras cabezas y en menos de 5 minutos comienza a llover.

Si no te sentías pequeño en medio de toda esa vastedad, créeme que después de el último trueno seguro que sí te quedó claro tu lugar, pero eres agua, solo fluye, ahora mas que nunca, ahora que la lluvia guiada por el viento se transforma en tormenta. Hace un frío del demonio, seguro más arriba está nevando. Me echo a la boca el 6º gel mas que nada para endulzar un poco la vida, estoy empapado hasta los huesos así que lo mejor es no parar nunca más de ahora en adelante. Me amparo bajo el paraguas de un arbolito y me cambio la polera y le doy uso a la chaqueta ultraliviana de goretex. No importa mojarse, pero el cuerpo debe mantener el calor así que en marcha. Curva tras curva vamos serpenteando la montaña bajo la tormenta, no hay nada mas lindo que correr bajo la lluvia, como que te purifica el alma digo yo, sobretodo en un lugar como este. Así que bien purificado llegué al siguiente punto.

PC8 – Las varas (73k)

Uno de los muchachos del puesto me llamó a lo lejos. Ellos estaban todos muy juntos bajo el toldo que resistía estoicamente la lluvia y el viento. Me preguntan el número y yo pregunto si queda algo saldo. Solo hay un puñado de galletas selz mojadas, así que las tomo y me las echo a la boca mientras emprendo el rumbo, toca bajar con barro. Un par de veces me fui a piso pero aprendo rápido, me adapto al terreno yendo deslave abajo, fluyendo con el agua que corre junto y bajo a mis pies. Voy muy concentrado y me divierte mucho el desafío, mis zapatillas “ultra endurance” de TNF funcionan perfecto en un clima así. Así jugando el tramo se hace corto, no sé que hora es, no se en que kilómetro voy, solo sé que  voy corriendo a toda velocidad bajo una feroz lluvia y esto es justo lo que buscaba, es un momento épico y lo agradezco.

Aparecen las casas y cuando logro ver el estadio donde está la meta, hay una pequeña pero empinadísima subida de barro, que me deslizo cerro abajo 3 veces antes de poder burlarla con uñas y dientes. Ya estaba hecho, la meta estaba a unos cuantos metros.

Meta (80k)

Ahí estaba la ansiada meta, la búsqueda de todo un año había llegado a su fin. Antes de llegar se me acerca corriendo Alan y me entrega la bandera de club que despliego con orgullo entre los pocos aplausos que quedaban en el camp, pero sigo avanzando hasta ver a mi familia que me espera hace horas. Ahí está Damián, abrigado a mas no poder me estira la mano para que se la tome y atravesar corriendo juntos esa ansiada meta. Lo logramos!

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Voy por más

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En resumen

Completé mi 1er Endurance 80k y obtuve 4 puntos ITRA.

Posición 19º en la general y 7º en mi categoría.

Tardé 13:14:44 en recorrer los 80k del recorrido.

Pude correr solo en base a sensaciones – corrí como los antiguos, no miré la hora o los km recorridos en el teléfono durante toda la carrera. Me enteraba preguntando a los otros, esa era mi forma de interactuar con los compañeros de travesía.

Disfruté mucho de los paisajes y los nuevos amigos en una carrera durísima no solo en altimetría o distancia, sino también en tiempos de corte y climatología.

Aprendí mucho – leer e interpretar bien las bases de la carrera, cuidar el material obligatorio antes, durante y después de la carrera, para ser bueno ser humilde, volver a disfrutar como niño corriendo en el cerro con los amigos y explorar nuevos caminos que nos lleven a romper nuestros límites una vez más, sin importar la hora o los km recorridos que lleves, pero si los valores que aprendes y compartes en la montaña, por que de ella somos, volveremos una y mil veces más.

Dedicado a quienes dejaron cuerpo y alma en la montaña……

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Hay mucho que mejorar, pero sin dejar de sonreír

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Felicitaciones!  hay que seguir trabajando

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Me consagré como corredor de ultra trail coronando todos los cerros de mi tierra natal

Fotos: Corredor promedio / Run Chile

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